Sanciones al Diesel pueden provocar una hambruna en Venezuela (+EEUU dice no tener prisa por levantar medidas)

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"La escasez de gasoil es muy grave. Si no hay una solución, aunque sea transitoria, en los próximos 15 días, comenzará la paralización de toda la cadena productiva" señala Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro, asociación que agrupa a los productores agropecuarios de Venezuela.

Luego de 10 años de sanciones a su industria petrolera, pilar de la hasta 2014 próspera economía venezolana, la nación caribeña lucha ahora para paliar los efectos devastadores de las sanciones dictadas por EEUU contra la compra de Diesel o de elementos para su producción. Desde octubre del año pasado, a la larga lista de casi 1000 sanciones contra la economía y las autoridades venezolanas, se agregó la prohibición de EEUU a que Venezuela pueda comprar o intercambiar en mercados internacionales el gasoil necesario para el transporte de alimentos y personas. 


EEUU: Venezuela no puede tener Diesel

En octubre del año pasado, Elliot Abrams, entonces "representante especial" del Departamento de Estado de Estados Unidos para Irán y Venezuela, confirmó que, para aumentar la presión sobre Venezuela, el Departamento de Estado procuraba bloquear los canjes de diésel por crudo que se habían permitido hasta este mes, de acuerdo con lo reseñado por la agencia S&P Global Platts.

"Estamos tratando de detener la exportación de crudo del régimen de Maduro en Venezuela, y una de las formas de detenerlo es evitar que la gente lo cambie por varios productos", dijo el ahora cesado funcionario estadounidense.

Agregó que: «Hemos estado en contacto con aquellos que participan en tales transacciones y hemos descubierto que están dispuestos a cumplir con las sanciones de Estados Unidos».

Los proveedores del diésel habían instado a la administración de Donald Trump a continuar permitiendo los intercambios, con el argumento que eran cruciales para fines humanitarios como la generación de energía y la agricultura.

De enero a agosto, la estatal venezolana Pdvsa recibió 1,6 millones de barriles de diésel importados en 11 envíos, incluidos cuatro de la italiana Eni, cinco de la española Repsol y dos de la india Reliance, de acuerdo con un informe de movimiento de tanques de Pdvsa. Se esperaban otros 260.000 barriles de ULSD de Reliance en septiembre.

Pdvsa pagó a los proveedores de diésel en las exportaciones de crudo venezolano.


¿Por qué es tan importante el diésel para Venezuela?

En septiembre un grupo de ONG envió una carta a funcionarios de la administración Trump en la cual advertían sobre los graves problemas que se originarían en Venezuela de cumplirse con la amenaza de prohibir la importación de diésel a través del trueque petróleo por este combustible mediante la modalidad de la operación conocida como swap.

Cuando se aprobaron las sanciones a Pdvsa por parte de la administración de Trump en enero de 2019, se dio una exención humanitaria al diésel, ya que las medidas buscaban no perjudicar a la población, y es por eso que los alimentos y medicinas seguían llegando al país desde Estados Unidos. Las empresas que suministran diésel lo hacen a través de un swap, que viene a ser un trueque de crudo venezolano por diésel importado. Esta exención es la que se eliminó en octubre de este año.

Esta medida generaría el total colapso del país en diversos ámbitos, pues, por poner un ejemplo, en 2018 el consumo de diésel se concentraba en el transporte de carga (85 %) y de pasajeros (15 %). Más del 70 % de la ciudadanía depende del transporte público para adquirir alimentos y medicinas. De no haber diésel, los traslados de las personas de menores recursos serán los más afectados.

“Los vehículos de carga pesada dependen del diésel para el traslado de insumos desde los puertos y aeropuertos a las ciudades, igualmente el transporte de animales vivos: cerdos, aves y ganado hacia los mataderos industriales. De no haber diésel podría producirse una paralización del transporte de carga afectando el traslado de insumos indispensables para la supervivencia de millones de familias venezolanas”, dice el texto de las ONG.

Además, 30 % del transporte de carga está en el occidente del país y un 36 % en la región metropolitana. En un país en el cual no hay producción suficiente para abastecer a sus propias regiones, la paralización del transporte de carga por falta de diésel, hará imposible el acceso a bienes y servicios de primera necesidad.

“Los esfuerzos explícitos del gobierno de Estados Unidos de limitar la entrada de gasolina al país, de acuerdo con las declaraciones de un funcionario de la administración Trump a Reuters en abril de 2020, señalando: ‘El gobierno de EE.UU. ha impedido explícitamente que otros gobiernos intercambien gasolina a cambio de crudo venezolano, mandando un mensaje de no gasolina en los intercambios de crudo’, agravan el sufrimiento del pueblo de Venezuela, a la vez que paradójicamente ayudan a mejorar la imagen de Nicolás Maduro y disminuyen el apoyo a la oposición democrática”, apuntan.

De acuerdo con una encuesta de opinión de la firma Datanálisis, agrega el comunicado, en julio de 2020, 64 % de la población no está de acuerdo con las sanciones, mientras que 47,8 % no estaría dispuesto a soportar sus efectos negativos, aunque eventualmente se alcanzara un cambio de gobierno.

Según reseñaron algunos medios en aquellas fechas, un eventual corte de diésel (desde octubre un hecho consumado) impactaría gravemente en la ya golpeada generación de electricidad en el país, y ocasionaría más racionamientos. La energía eléctrica en Venezuela se produce a partir de la hidroelectricidad y de fuentes térmicas. Esta última es básicamente a partir de gas natural (metano) y de combustibles líquidos como Fuel Oíl y diésel. Las plantas de Fuel Oil dejaron de generar electricidad hace mucho tiempo, por lo cual la generación de energía por fuentes térmicas hoy en día depende exclusivamente del diésel.

Otro impacto que tendría un corte en el suministro del diésel ya consumado es en la mermada producción petrolera, en el sector agrícola y en las plantas de tratamiento de agua. El diésel es usado en el sector agrícola. En particular en las motobombas para el riego de cultivos, al igual que el uso de tractores y otras maquinarias y equipos. También algunos centros de llenado de agua y plantas de tratamiento, usan plantas eléctricas de respaldo cuando hay apagones.


Las cosechas se pierden y hay riesgo de una hambruna

Según cuenta el representante de los ganaderos venezolanos, la escasez del diésel que sufre el país ha llevado ya a que se estén echando a perder cosechas enteras en los estados occidentales debido a la falta de transporte para llevarlas a los mercados.

La siembra de la próxima temporada también está en peligro en un país en el que, según el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, dos tercios de la población no cuenta con un suministro estable y suficiente de alimentos.

El problema se siente en los campos de estados eminentemente agrícolas como Portuguesa o Táchira, pero también en ciudades como Caracas, donde las colas de autobuses y camiones para recibir el diésel gratuito que entrega el Estado ya son más largas que las de los particulares que esperan a que les surtan gasolina.

El diésel es utilizado en la generación de electricidad y en el suministro de agua en amplias zonas del país, además de ser crítico para los hospitales y clínicas que han recurrido a las plantas generadoras de gasoil como alternativa a las constantes fallos en el suministro eléctrico.

Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis, le dijo a BBC Mundo que "desde finales del año pasado no ha entrado nada de diésel importado en el país y las reservas se tienen que estar agotando".

Las estimaciones sobre cuánto tiempo más puede estirar el gobierno venezolano esas reservas varían según a quién se le pregunte y, aunque no ha habido un anuncio oficial al respecto, fuentes del sector petrolero le dijeron a la agencia Reuters que se ha empezado a aplicar un estricto racionamiento del diésel.

EEUU: No tenemos prisa por levantar sanciones

Mientras el gobierno sigue sin pronunciarse sobre el tema, agricultores, ganaderos, transportistas y consumidores siguen en espera de una solución que evite el colapso.

Juan González, director para asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno Biden, dijo en una entrevista a la cadena EVTV que Estados Unidos "no tiene prisa" por levantar las sanciones.


Según González las autoridades venezolanas "intentan presentar como una situación humanitaria la propuesta de hacer intercambios de diésel, pero lo guardan para el ejército o se lo dan a Cuba, y dejan que el pueblo sufra".


Pese a comentarios como este, en los medios venezolanos crecen las especulaciones sobre un posible cambio de criterio en Washington.

Se recuerda además que, al contrario que otras sanciones, el veto a los intercambios de diésel nunca se puso por escrito, lo que debería hacer más sencillo abandonarlo.

"El gobierno de Biden ya ha dicho que es muy sensible a los temas humanitarios y este lo es, por lo que lo debe de estar estudiando", señala León.

Para este analista, si Washington no da marcha atrás, "no va a haber una desaparición total del diésel en Venezuela, pero el gobierno acabará importándolo de Irán y aumentarán el mercado negro y el precio. Al final, será la población la que asuma el costo".

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